






Jardín de “BLANCO” Sobre Negro: El Filo del Deseo
Esta obra comienza en dispersión: un campo de flores diminutas flotando, esparcidas sobre un suelo que respira. Cada destello circular de “BLANCO” es un pequeño pulso: una posibilidad, un cuerpo, una boca, un encuentro que podría suceder pero todavía no ha ocurrido.
Toda la superficie se siente como una vista aérea de opciones: ternura en todas partes, invitaciones abiertas por todos lados, señales SUAVES que llaman sin decir una palabra.
Las flores no descansan sobre la oscuridad; ERUPCIONAN desde ella. Cada pequeño ESTALLIDO DE LUZ es un momento en que algo primitivo logra llegar a la superficie.
De repente… algo cambia.
Desde la izquierda, una fuerza triangular atraviesa el jardín. No es fondo. Es TRAYECTORIA. Entra en la pintura como entra una decisión en una mente tranquila: con filo, con intención, sin disculpas.
Ese triángulo es LUJURIA PURA.
Es el ÁRBOL del DESEO… con una agenda.
Es el momento en que dejas de estar “abierto a cualquier cosa” y, en SECRETO, quieres algo (o a alguien) muy específico.
Líneas finas vibran como nervios bajo la piel, como la concentración inquieta de alguien que ya sabe exactamente dónde y a quién quiere tocar. Formas AMORFAS en NEGRO ABSOLUTO interrumpen esas líneas… son pequeñas zonas de intensidad que sumergen la mirada en una profundidad inconcebible.
Puedes leer el triángulo como PENETRACIÓN, como entrada, como una lengua viciosa deslizándose en un mar de posibles ORGASMOS MULTICOLORES. Como cuando deseas a alguien con ferocidad y aun así quieres sostenerlo con cuidado.
Toda la pintura se convierte en una conversación entre dos temperaturas de la misma fuerza: el impulso de CUIDAR y el impulso de DEVORAR.
El NEGRO que corre por debajo de todo es el origen. Es el suelo lleno de fantasías que nunca confiesas, el subconsciente donde nace la atracción mucho antes de que el lenguaje llegue para justificarla. Cada flor blanca es un punto en el que ese NEGRO INVISIBLE empuja hacia arriba y se vuelve visible, como un DESEO prohibido que de pronto asciende a la conciencia.
El AMOR vive como una niebla que cubre la pintura. LA LUJURIA vive en los arañazos violentos sobre la superficie. LA TERNURA está en la suavidad del color. EL DESEO está en cada trazo sensual de pintura. Conviviendo los 4 en complicidad absoluta… en un mismo espacio.
Tu mirada completa la coreografía de los sentidos.
Cuando oscila entre dos fuerzas opuestas, estás sintiendo la tensión real para la que fue construida la pintura.
JARDÍN DE “BLANCO” SOBRE NEGRO honra la inteligencia del DESEO.
No eres superficial por querer POSEER un cuerpo específico. No eres impuro por sentir LUJURÍA y TERNURA en el mismo latido. No estás roto por percibir AMOR y PELIGRO dentro de la misma persona. Eres simplemente un jardín que hospeda un vector: un campo de posibilidades que, en algún momento, debe permitir que una fuerza enfocada y punzante entre y diga: “TÚ.”
Esta obra vive en ese segundo exacto: antes del BESO pero después de la decisión, antes del contacto pero después del SÍ.
Este es tu Campo de Emociones cobrando VIDA!!!
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